2020 05 09

Buenas tardes… Felicidades a los que pasen a la Fase 1 en mi amado país que por momentos se va al carajo. No escribo mucho porque a pesar de que mi vida no ha cambiado demasiado desde la pandemia, ha cambiado en lo fundamental. Compartir momentos.

Yo voy a trabajar y sólo debo tres días en el trabajo. Voy a comprar cada dos semanas de vuelta del trabajo y ya. Es verdad que desde que dejaron salir a hacer deporte, he salido y voy muy lento y ya se me ha vuelto a hinchar el tendón de aquiles y esas cosas; pero como no lo puedo compartir con mis amigos ni si quiera un día a la semana, pues como que todo tiene menos peso.

La palabra compartir, no es poner una foto en Instagram, una video llamada o el odioso Facebook… Compartir es pegar una charlada mientras sudamos y corremos por donde nos sale del higo y tomarnos una cervecita en cualquier terraza sin importar nuestro aspecto demasiado…

A lo que iba; está muy bien leer (libros, periódicos, cómics), escuchar música, ver videos de youtube, hacer ejercicios en el salón… Pero no me llena y por lo tanto no me da para escribir nada. La imaginación, o por lo menos la mía; se nutre de experiencias y hasta el mes de marzo debo decir que he sido afortunado y prolífico, un Dante de vivencias variopintas y poco usuales, ya no por su aspecto exterior (relaciones, viajes, fines de semana, vacaciones, eventos deportivos…) sino por mi forma particular de vivirlas gracias a mi entorno (mis compañeros y amigos de esas experiencias, incluida mi familia).

Intenté durante varios días escribir algo ajeno a la realidad del momento (una especie de novela corta o algo parecido) y me dio tanta pena no poder ni por asomo acercarme a vivir lo que hacían mis personajes que lo dejé…

No digo con esto que esté deprimido ni por otro lado que añore demasiado como para saltarme el confinamiento. Sólo que no me da para escribir a diario.

Me gusta imaginar con una base… Con una ilusión e incluso con una esperanza. Pero escribir para frustrarme no. Escribir para desahogar mi ira contra algo o alguien podría darse, pero ese algo o ese alguien no merecen ni una palabra mía y ya habrá tiempo de eso, si se da el caso. No escucho las noticias y en la televisión sólo veo los Simpson a la hora de comer y algún día que he tenido de sofá (dos o tres) alguna película… Me interesa lo que les está pasando a mis amigos y conocidos. Llamame egoísta, lo soy desde que me lo recomendó un médico cualificado. Una ciudad, un país entero, ya no te digo el mundo en su globalidad; es demasiado peso para mis espaldas cada vez más debilitadas.

Por eso escucho, observo y cuando sea el momento de contar algo, lo escribiré porque me veré en la necesidad de compartir mis sentimientos. En eso no soy un egoísta. Seguiré dando mi opinión sobre todo y me seguiré equivocando. Pero ahora no me da ni para esto último.

Equivocarse es un lujo que da la libertad y ahora los que seguimos las reglas, no la tenemos.

Voy a ver si descanso después del paseito de por la tarde (yo tengo libertad horaria por vivir en un pueblo de menos de 5000 habitantes) y mañana tengo el cuerpo para poder disfrutar de un paseo corriendo de más de 10 kilómetros…

Felicidades a mi amigo y primo Gabriel que hoy cumple nueve añazos y mil abrazos para todos… Espero veros pronto…

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